Las 3 leyes de la vida: vivir, amar y hablar

Las leyes de vida auténticas no están establecidas por un código legal o por la herencia familiar o por los nuevos gurús que quieren decirnos cómo ser felices.

La ley de la vida es establecida por cada uno de nosotros cuando, poco a poco, nos damos cuenta de cuáles son nuestros límites, cuál es el sentido de respeto, de convivencia y cuándo descubrimos esa magia que nos permite vivir juntos en armonía con otros

Porque hay cosas que no se pueden aprender gracias a los libros; los descubrimos cometiendo errores, observando y sacando conclusiones, a través de interacciones, entendiendo gracias a lo que hemos logrado la felicidad y cuando sentimos dolor.

Mario Benedetti en uno de sus poemas dijo que podemos quejarnos de todo, que podemos sufrir porque las rosas tienen espinas y porque hoy la tormenta nos abruma.

Si nos enfocamos en querer sufrir, sufriremos. Sin embargo, a veces es suficiente tener un corazón humilde y estar agradecidos de estar vivos o que las rosas tienen espinas, porque, después de todo, también las hacen más bellas.

Debemos entender que el equilibrio de nuestra vida diaria se encuentra en nuestra actitud y en las leyes de la vida que uno se impone a sí mismo para permitirse ser un poco más feliz.

Proponemos reflexionar sobre tres aspectos que, sin duda, serán de gran ayuda para usted.

1. Leyes de la vida: vivir sin aparecer

La primera ley es aprender a vivir sin la necesidad de aparecer. Si lo pensamos bien, nuestro mundo apoya demasiado las falsedades, esas imágenes a través de las cuales el marketing impulsa muchas de nuestras acciones cotidianas.

  • El mundo de la publicidad, la moda y la televisión se sustenta en apariencias falsas que muchos intentan imitar o lograr.
  • Además, en los círculos de personas que frecuentamos, a menudo no vemos autenticidad.

Esa humilde cercanía, en la que nada se busca o se reclama, sino que se expresa solo para aquellos que somos, se erige como un valor sobre el cual debemos invertir.

La necesidad de aparecer disfraza, además, una serie de procesos psicológicos que es necesario conocer:

  • Baja autoestima y la inseguridad de no ser aceptados si nos mostramos cómo somos realmente.
  • Necesita ser reconocido. Las apariencias y las falsedades nos hacen creer que, de esta manera, seremos aceptados por la sociedad.
  • La falsedad también esconde una identidad que desea ser sutil para despertar cierto interés (al mostrarse bondad uno se gana la confianza de alguien para obtener algo de su persona). Leggi 2. Leyes de la vida: amar sin depender
Otra dimensión que la mayoría de las personas termina descubriendo durante su ciclo de vida es que el amor no funciona cuando se basa en la adicción.

Pocas dimensiones requieren tanta expresividad, libertad, autenticidad y carácter como el amor.

Porque la relación que está sujeta a la dependencia del otro, hasta el punto de desencantarnos y transformarnos en la sombra de la persona que amamos, nos lleva, poco a poco, hacia la frustración. La dependencia afectiva genera infelicidad y tarde o temprano conduce a la depresión.

Pocas leyes de la vida son sabias como aquellas que nos permiten amarnos a nosotros mismos primero.

Sin embargo, nuestra sociedad, e incluso nuestra familia, nos recuerdan que

el amor lo es todo y que si amamos a alguien, debemos darle a esta persona todo lo que tenemos.Aunque es cierto que hay diferentes tipos de amor, hay algo a lo que nunca debemos rendirnos: nosotros mismos. Incluso si se trata de sus hijos o su pareja. En primer lugar, porque renunciar a uno mismo presupone no dar lo mejor de nosotros a las personas que amamos. Aquellos que sufren de baja autoestima no son el 100% de sus energías vitales, psíquicas y emocionales.

Debemos ser arquitectos del amor y no someternos a él. Somos arquitectos de relaciones saludables y no solo empleados. La 3. Leyes de la vida: hablar sin ofender

Eric Berne fue el padre del análisis transaccional. Este método psicológico nos enseña que las personas construyen su propia identidad y autoestima en función de las transacciones o los intercambios emocionales y sociales que reciben de las personas que los educan o que interactúan con ellos todos los días.

Cuando cargamos nuestras palabras de ofensa, ironía o desprecio, ofrecemos lo que Eric Berne llama "caricias emocionales negativas".

Este tipo de caricias ejercidas a través del lenguaje pueden causar más daño que una bofetada o agresión física. Es una violación de nuestra persona que muchas personas ejerzan sin darse cuenta.

  • Alguien, en lugar de hablar, grita. Están los que se acostumbran a despreciar, los que hacen ciertos chistes pensando que, de esta manera, puede ser divertido, cuando realmente causa dolor.Es necesario prestar atención al propio idioma, al tono, a elegir las mejores palabras, para que estas caricias emocionales sean siempre positivas.
  • De esta forma, invertiremos en la convivencia y el respeto.
Ver También
El pan más saludable y engorroso Datos Interesantes
Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda Datos Interesantes
Cómo prevenir las venas varicosas Buenos Hábitos